LIBROS Y CAFÉ “TIERRA FIRME”, TLALPAN, CDMX. EL MEJOR ESPRESSO QUE HE PROBADO
Por Martín Borboa Gómez
La librería y cafetería “Tierra firme” está en la calle de Benito Juárez 92, en el centro de Tlalpan, Cdmx. Ocupa la planta baja de una casa muy bonita. Abre de martes a domingo.
La primera vez acudí para conocer la librería y para ver si tenían algo de la historia de Tlalpan, incluso con la curiosidad de que si tal material fuera hecho por alguien de esa alcaldía, me interesaría más.
Entré a lo que habría sido el garage de una casa, y ya hay mesas en ese espacio.
Pasé al jardín (o área exterior) y vi más mesas.
Luego ingresé a lo que sería la sala de la casa, y ya estuve de inmediato en la sección de la librería.
Fue muy interesante notar que hay bastante material en inglés, que casi todo lo ofertado está abierto (es decir disponible para ser hojeado), puedes llevarlo a tu mesa y leer algo del texto.
La sección de producción de la cafetería, es un área pequeña. Pero justo ahí, tienen en un muro la colección de propuestas que otros visitantes y clientes sugieren para leer.
En notas de papel que llamamos post it, se anotan y adhieren las sugerencias. Revisé casi todas. Me dio gusto que el autor Juan Rulfo y sus obras aparecen entre ellas.
Pedí un café espresso, y vi más libros en lo que esperaba.
Puedo decir que aunque con mi descripción, cabe imaginarse que es como entrar a una librería de la calle Donceles en el centro histórico, definitivamente hay muchas diferencias.
Aquí no es tan grande, de alguna forma siento que es material selecto, muy variado, mucho sobre México, y aun así, mucho en inglés. Varias sorpresas. No encuentro las palabras exactas para decir que aunque en aspecto se parece a Donceles (mesas con libros ya sin celofán o cubierta plástica), es diferente (cafetería, puedes hojear el libro mientras consumes), y diferente también a librería Rosario Castellanos del FCE en la Condesa (ahí puedes hojear y hay sillones pero no necesariamente te lo llevas al área de consumo, y son libros nuevos de fabricación y distribución actual, en cambio en la de Tlalpan son ediciones pasadas).
Y así como puedes llevar el libro a tu mesa...
comprobé que también puedes llevar tu café a la sección de libros (claro, bajo tu riesgo de no derramar sobre el material).
Ya habrán visto en las fotos que recorrí todo el sitio con el café en mano.
Debo decir que en cuanto probé el café espresso, fue tan exquisito, tan superior a todos los espressos que me he tomado en mi vida, que hasta se me olvidó que andaba en una librería.
Se me olvidó preguntar por material acerca de Tlalpan.
Se me olvidó preguntar por alguna crónica local.
Todo mi plan volvió a empezar de cero.
Pareciera que fui a Tlalpan solamente a conocer el mejor espresso posible.
Al terminar la bebida, hipnotizado, pagué, salí a la calle.
Me alejé. Caminé hacia el muy cercano centro de Tlalpan, no podía pensar más que en lo que traía en el paladar.
Me senté. Revisé que me había ocurrido.
Acababa de probar en una pequeña taza, de color negro, la verdadera sangre de las semillas del café, como nunca.
Ignoro en qué consiste la fórmula para lograr la superioridad de ese café espresso en específico.
Es un misterio para mí.
¿La maquina?
¿El origen del grano?
¿El tostado?
¿El agua?
¿La temperatura?
¿Mi gusto por Tlalpan?
Llevo tomando café espresso desde que un amigo me lo dio a conocer desde mi época de la secundaria. Actualmente ya estoy jubilado.
Y este café espresso es el mejor que he probado hasta hoy.
Luego de esa experiencia a finales del año pasado (2025), decidí probar otros, repetir otros, de locales más cercanos a mi casa (yo vivo en Azcapotzalco).
Ya llevo varios y ninguno lo supera.
No tengo más que elogios para esta cafetería, librería, y peculiar punto de elevadísima calidad en su café.
Cuando conozca un sitio con un mejor café espresso que aquí, inmediatamente haré una crónica al respecto y lo difundiré. Pero ya es mitad del 2026, y sigue invicto.
Son 35 kilómetros de mi casa a esa maravilla.
(Más 35 de regreso).
No sé si cabe dentro de la definición formal de “turismo de placer”, el recorrer esos kilómetros fuera de mi lugar de residencia habitual para obtenerlo.
Solo sé que agradezco a Dios seguir teniendo los medios y las posibilidades para desplazarme y vivirlo.
Hasta resulta espeso en la taza ese café.
Espresso espeso.
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