17 may 2026

ÍNDICE DE LA HORMIGA MISTERIOSA

ÍNDICE DE LA HORMIGA MISTERIOSA 

Autoría, publicación y año aquí (inició 21 nov 2025 a la fecha) 

Contiene 72 publicaciones en total


AMALIA ELORDUY

El fantasma de Ixtacamaxtitlán (2025)


ANGÉLICA M.

La fantasma de la cachimba (2025)

La fantasma de las curvas (2025)


ARACELI YÁÑEZ

Animeros (2025)


ARLENE DÍAZ

¿A dónde irá? (2026)

Roto (2026)

Siento (2025)

Te vas (2026)

Tierra lejana (2026)

Un alma en pena (2026)


AURORA REYES FLORES (1908 - 1985)

La máscara desnuda (fragmento: tiempo quinto) 


MARISOL RESENDIZ PIZARRO

Leyenda del danzón en Azcapotzalco (2026)


MARTHA CATY AGUILAR RODRÍGUEZ

Recuerdos de los cuentos de la Abuela Rosita (2025)


MARTINA RODRÍGUEZ GARCÍA

Espectral (2025)

Ruidos y risas (2025)


RAQUEL RODRÍGUEZ SANDOVAL

Drácula, Stoker y Vlad  (2025)


VIRGINIA HERNÁNDEZ VÁZQUEZ (VICKYNELA)

Las lloronas (2025)

La pelota de la ánima (2026)

Leyendas de México No. 1: Aguascalientes (2025)

Leyendas de México No. 2: Baja California (2025)

Leyendas de México No. 3: Baja California Sur (2025)

Leyendas de México No. 4: Coahuila (2026)

Poemaverita "La ilustre reunión" (2025)

Relatos sobrenaturales de una familia en Oaxaca (2026)

Un mundo sepia (2026)

Unos lindos colmillos (2025)


ZAIRA VÁZQUEZ

Leyenda del nahual del panteón de San Juan Tlilhuaca (2025)


DAVID BRIONES

Chamán y el brujo, o el curandero y el nahual, El  (2025)

El líderc / el don  (2025)

Misa de 7 (2025)

Procesión atrapada en el tiempo (2025)


EDUARDO RESENDIZ SÁNCHEZ

Aura y Carlos Fuentes (2026)

Rosita (2025)


FERNANDO HERRERA YÁÑEZ

Fantasmas digitales (2026)


JOSÉ CARBAJAL CORTÉS

Recorrido de Relatos y Leyendas chintololas (2025)


LÁZARO

Un miércoles por la noche (2025)


MARTÍN BORBOA GÓMEZ

Ahorcado, El.  Cdmx - video - (2025)

Crecí con monstruos No. 1 - video- (2026)

Flamingo y cuento de Horacio Quiroga (2026)

Katá Tíji (Por casualidad, en griego) (2026)

"La casa del juez" de Bram Stoker (2025)

"La llorona" película mexicana de 1960 (2026)

Misterio del lyubov, El (2026)

Momias: Celaya, Guanajuato (Museo de Momias) -video- (2025)

Momias: Encarnación de Díaz (Museo de Momias) (2025)

Momias: Lagos de Moreno, Jalisco (Museo de Momias) (2025)

Monster cars: Cdmx Parque Revolución - video - (2025)

Monster pesadilla: Cdmx  Revolution Park -video- (2025)

Murciélagos: Saltillo, Coahuila (Museo del desierto) (2025)

Olor de fantasma, Leyenda del Estado de Nayarit - video - (2025)

Pronto iré por Knózorov (2026)

Re quiem de quien Cdmx -video- (2025)

Sombra, imagen, ilusión, ficción, fantasía: Sor Juana Inés (2025)

Tumbas San Luis Potosí, SLP (Panteón del Saucito) (2025)

Última noche de aquel agosto, La.  Cdmx - video - (2025)

Una estación me tomará (2026)

Vampiros, exposición Casa Spencer, Cuernavaca, Mor. -video- (2025)


MIGUEL ARRIAGA SORIA

Inocente palomita (2026)


OSCAR GOZA

Pensamiento vivo de un muerto (2025)


ESCRIBOSFERA (VARIAS AUTORÍAS)

Textos y videos de suspenso, terror, día de muertos, etc (2023 a 2025)


MUNDIAL FÚTBOL 2026

HAITÍ: Leyenda del zombi (País 1 de 48) (Martín Borboa Gómez) (2026)

ESCOCIA: Leyenda del monstruo del Lago Ness (País 2 de 48) (Martín Borboa Gómez) (2026)

JORDANIA: Leyenda del Mar Muerto y Cleopatra (País 3 de 48) (Raquel Rodríguez Sandoval) (2026) 

COREA DEL SUR: Leyenda de la chica de la sonrisa rota (País 4 de 48) (Faty Kim Mingi) (2026)

SUIZA: Leyenda de Guillermo Tell (País 5 de 48) (Faty Kim Mingi) (2026)

PAÍSES BAJOS: Leyenda del Holandés errante (País 6 de 48) (Emmy Valdez) (2026)

NUEVA ZELANDA: Leyenda de Maui, el sol y el ave (País 7 de 48) (Martín Borboa Gómez) (2026)

BRASIL: Leyenda del Curupira (País 8 de 48) (Faty Kim Mingi) (2026)

AUSTRALIA: Leyenda del Bunyip (País 9 de 48) (Emmy Valdez) (2026)

IRÁN: Leyenda de Rostam y Sohrab (País 10 de 48) (Martín Borboa Gómez) (2026)

MÉXICO: Leyenda de los volcanes (País 11 de 48) (Amalia Elorduy Elorduy) (2026)

CANADÁ: Leyenda del Wendigo (País 12 de 48) (Martina Rodríguez García) (2026)


OVNI EN AZCAPOTZALCO, 14 DE FEBRERO 2000 (Varias autorías)

MENÚ

16 may 2026

CANADÁ: LEYENDA DEL WENDIGO

CANADÁ: LEYENDA DEL WENDIGO

Mundial 2026: País 12 de 48

Por Martina Rodríguez García 

Crédito de imagen a quien corresponda

Clasificación FIFA de la selección femenina: lugar 09

Dato al 21 abr 2026

Clasificación FIFA de la selección masculina: lugar 30

Dato al 01 abr 2026

 

CANADÁ: LEYENDA DEL WENDIGO

Hace muchos años, en el norte de Canadá, había una pequeña comunidad que vivía rodeada por un bosque enorme, tan grande y antiguo que parecía no tener fin. Durante el verano era un lugar tranquilo, lleno de vida, pero cuando llegaba el invierno todo cambiaba. La nieve cubría el suelo, los ríos se congelaban y el bosque se volvía silencioso, como si algo se escondiera entre los árboles.

Ese año, el invierno fue más duro de lo normal. Pasaban los días y los cazadores regresaban sin nada, las reservas de comida comenzaron a acabarse y el hambre empezó a desesperar a todos.

Entre ellos estaba un hombre llamado Aki, uno de los mejores cazadores de la aldea. Siempre había sido fuerte, responsable y respetado, pero el hambre empezó a afectarlo de una forma distinta. Se volvió callado, dejó de convivir con los demás y comenzó a mirar a la gente de una forma incómoda, como si algo dentro de él estuviera cambiando. Una noche, sin decirle a nadie, decidió entrar solo al bosque para intentar encontrar comida. Caminó durante horas entre la nieve, pero lo más extraño no era el frío, sino el silencio. No se escuchaban animales, ni viento, ni siquiera sus propios pasos parecían hacer ruido.

De pronto, escuchó una voz que decía su nombre. Se detuvo y miró alrededor, pero no había nadie. Pensó que era su imaginación, hasta que la voz volvió a escucharse, más clara, como si alguien estuviera justo detrás de él. Era una voz tranquila, incluso familiar, y aunque sintió miedo, el hambre que tenía era más fuerte, así que decidió seguirla. Mientras avanzaba entre los árboles, el ambiente se volvió pesado, como si el aire mismo lo estuviera observando. Entonces la vio. Una figura alta, demasiado alta para ser humana, extremadamente delgada, con la piel pegada a los huesos y unos ojos que brillaban en la oscuridad.

 

Crédito de imagen a quien corresponda

El hombre quiso retroceder, pero no pudo moverse. Entonces escuchó una voz, pero esta vez no venía de un solo lugar, sino de todas partes al mismo tiempo: “Tienes hambre… yo puedo ayudarte”. En ese momento, el hambre dentro de él se volvió insoportable, como si lo estuviera consumiendo por completo, y lo último que sintió fue que algo dentro de él se rompía.

A la mañana siguiente, Aki regresó a la aldea, pero ya no era el mismo. No habló con nadie, no saludó, ni siquiera miraba a las personas a los ojos. Solo caminaba en silencio, con una respiración pesada que incomodaba a todos. Esa misma noche, una persona desapareció sin dejar rastro. Nadie escuchó nada, no hubo gritos ni señales de lucha. Al día siguiente encontraron huellas en la nieve, pero no eran humanas. Eran más grandes, más profundas, y se dirigían hacia el bosque. Luego desapareció otra persona, y después otra más.

El miedo comenzó a apoderarse de todos, hasta que una anciana del lugar dijo lo que nadie quería escuchar: ese hombre ya no era humano, se había convertido en un Wendigo, una criatura nacida del hambre y la desesperación, un ser que alguna vez fue una persona pero que perdió su humanidad y ahora solo vivía para devorar.

Crédito de imagen a quien corresponda


Intentaron protegerse, quedarse juntos, vigilar durante la noche, pero no sirvió de nada, porque el Wendigo no era como ellos. Era más rápido, más fuerte y más silencioso, y lo peor de todo es que podía imitar voces humanas.

Algunos comenzaron a escuchar a sus familiares llamándolos desde el bosque, voces conocidas que les pedían ayuda, pero cuando alguien intentaba acercarse, desaparecía también. Con el tiempo, el Wendigo dejó de acercarse a la aldea, porque ya no lo necesitaba. El bosque se había convertido en su territorio.

Crédito de imagen a quien corresponda


Desde entonces, se dice que en los bosques del norte de Canadá, durante los inviernos más fríos, puedes escuchar que alguien susurra tu nombre entre los árboles. Puede sonar como tu mamá, como un amigo, como alguien en quien confías. Pero no debes responder, no debes voltear y nunca debes seguir esa voz, porque si lo haces, el hambre del Wendigo puede alcanzarte… y entonces, ya no vas a regresar. 😶🌫️


Índice de “La hormiga misteriosa” 

DAR CLIC AQUÍ

 

11 may 2026

KATÁ TÍJI (Por casualidad, en griego)

KATÁ TÍJI (Por casualidad, en griego)

Por Martín Borboa Gómez

 

Buzo con escafandra, sosteniendo una berenjena, frente al Partenón en Atenas, Grecia.
Imagen generada con IA Gemini

La diosa griega Tique personificaba a la casualidad y a la fortuna. Recientemente estuvo cerca de mí. Viví casualidades, y fui afortunado.

La semana pasada, el martes 5 de mayo 2026, por ser festivo, quise invitar a mi mejor amiga y a su hija a cenar. Cuando llegué por ellas, no pudo acompañarnos su hija por no sentirse bien de salud. Afortunadamente, en su casa todos estaban, acompañarían a la chica, e incluso tenían un plan de salir (más cerca de a donde yo tenía pensando) y era más adecuado para su estado de ánimo, una salida breve por un frappé y regresar a descansar.

De esa manera, esta vez iríamos sin ella. Como no había tráfico, me programé para ir algo lejos de Azcapotzalco (donde ambos vivimos). Avanzamos por el circuito, empezamos a conversar, y todo fluía muy bien.

Al llegar a Juanacatlán, el tráfico era muy abundante, y me arrepentí de mi plan original, le propuse que el plan lejos mejor lo hiciéramos cuando su hija se sintiera mejor.

Me acordé que yo tenía en mi cajuela un volante de una promoción de un restaurante griego ahí cerca, y que si daba vuelta a la izquierda, pronto podríamos estar cenando algo griego, y olvidar yo mi propuesta inicial. Así lo hicimos.

El restaurante muy bonito, comimos dos versiones de berenjena (la promoción es dos platillos por el precio de uno, y pueden ser diferentes platillos) y a los dos nos gustó más la misma berenjena: una que va con carne molida, gratinada, en salsa de jitomate.

Muy a gusto, videos de patrimonio griego en la pantalla, música griega, ambientación de ese estilo, linda velada. Refuerzo social, espiritual, anímico, gozo con coincidencias, alegría de convivir, y tantas cosas más que significa la amistad y el cariño, cuando comparten el pan y la sal.

 

DOS DÍAS DESPUÉS

El jueves 7 de mayo, al salir de una sesión cultural literaria, fui a cenar con tres personas al Potzolcalli de 22 de febrero, en Azcapotzalco, una de ellas, una escritora de trece años de bellos poemas, dibujante y pintora, que ilustra sus propios escritos. Con ella se pueden tener charlas muy interesantes. Su mamá gran persona, y otra amistad dedicada a la crónica y la poesía.

En la cena, obsequié a la chica escritora un buzo con escafandra, de color azul, al que de inmediato nombró Fernando.

Él nos acompañó el resto de la cena.

En la charla, ella comenzó a platicar de la mitología griega, me sorprendió que a sus edad supiera tanto de ese tema, me nombró a los dioses relacionados a la muerte: Tánatos, Hades, su esposa Perséfone, el barquero Caronte, y hasta hablamos del perro de tres cabezas Cerbero, hijo de Tifón, que resguarda la puerta del inframundo.

Apenas dos días antes había estado yo en un ambiente griego por dos horas, y ahora nuevamente asomaba Grecia.

Me gustó la charla de esa mitología que también me agrada, y particularmente me llamó la atención que se nombraran deidades relacionadas a la muerte, ya que su poesía con cierta frecuencia trata de rompimientos, de no regresos, o finales fatales. Tiene más de 60 poemas y por lo que me ha contado y dejado ver, buena parte van por ese tenor.

 

DOS DÍAS DESPUÉS

El sábado 9 de mayo, había un evento cultural en la Biblioteca José María Morelos en Azcapotzalco. Iniciaba a las 5 pm. Yo llegué 4:30 pm. Era el único asistente en haber llegado. Pasé a la sala en donde sería el evento, tiene un espacio que se utiliza como teatro, y está la sala infantil. Quise leer en ella algo mientras esperaba.

De entre todos los anaqueles y objetos, llamó mi atención un libro de muy bonita portada.

Era sobre la mitología griega, ilustrada.

“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer e ilustración de Ayax Barnes, colección “Libros del rincón” de la SEP.

Después de la racha griega que llevaba, no me opuse, tomé el libro, y me cautivaron sus hermosas ilustraciones. Me entretuve bastante leyendo, tomando las fotografías que les comparto, recordando la cena con mi mejor amiga, la otra cena con la chica de los poemas, y ahora siendo acompañado en mi espera por tantos héroes y personajes griegos. Me encantó el minotauro.

Esta semana fue un apasionante viaje culinario, mitológico y literario a esa Grecia fascinante.

No quise forzar a la suerte provocando o buscando algo griego dos días después.

Más bien, dos días después decidí escribir esta breve crónica, para saludar a las personas involucradas, recordar esta bella semana, y recomendarles este lindo libro. La clasificación de acomodo en la biblioteca es la clave I.292.08 M57

A continuación las hermosas ilustraciones de tan entretenido y fantástico libro, con tan importantes y fabulosos sucesos mitológicos.

 

“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes
Fotografía Martín Borboa Gómez

“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez

“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez


“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez


“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez


“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez


“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez


“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez


“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
El fabuloso minotauro
Fotografía Martín Borboa Gómez


“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez


“Mitos griegos, para leer en voz alta”, Narración de Cristina Gudiño Kieffer, ilustración de Ayax Barnes.
Fotografía Martín Borboa Gómez




Índice de “La hormiga misteriosa” 

DAR CLIC AQUÍ

 

3 may 2026

FANTASMAS DIGITALES

FANTASMAS DIGITALES

Fernando Herrera Yáñez

 

Imgaen creada con IA Gemini

Llegué muy temprano al cementerio; eran las seis y media de la tarde, aunque mi turno comenzaba hasta las nueve de la noche. El jefe me pidió que los apoyara con la limpieza de las tumbas. Llevaba poco más de seis meses trabajando como velador, en el Panteón San Miguel, destino final de los restos de muchos ricachones, y alguno que otro muertito de clase media.

Dejé mi mochila en la bodega de mantenimiento y tomé trapos, una cubeta con agua, jabón y un cepillo. Era una fresca tarde del treinta y uno de octubre de dos mil treinta. Del otro lado de la frontera, los gringos celebraban su Halloween, aquí en México pocos lo hacen, solo la chaviza y los chavorrucos obsesionados con esa festividad. Aquí en México a los muertos se les celebra un día después, y por eso ahí andaba yo tan temprano, siguiendo las órdenes del explotador de mi jefe. En fin, todo sea por los muertitos y sus familiares.

Los jardineros, con esas escobas que parecen de bruja, hechas de ramas delgadas pero resistentes, barrían las hojas secas de los camellones y áreas verdes. Otros recortaban el césped con sus escandalosas máquinas, algunos les daban forma a los arbustos. Como yo era un simple velador, me pusieron a limpiar las tumbas. Primero, con el cepillo les quitaba la tierra y las hojas; luego, con jabón y un trapo húmedo retiraba las manchas difíciles. Era mucho trabajo para una persona, por eso hasta a los oficinistas se les pidió quedarse un poco más tarde, andaban haciendo lo mismo que yo, desperdigados por el panteón, entre los árboles que a veces impedían que nos viéramos.

También me pidieron limpiar sus respectivas pantallas verticales, de la marca Samsung, compañía que tenía un convenio con el cementerio. Sí, ahora resulta que hasta los muertos están a la vanguardia de la tecnología. Para eso tenía que usar siempre un trapo limpio, esas cosas eran costosas, debido a su resistencia al agua y al calor.

De repente, la pantalla de la tumba que limpiaba se encendió.

La primera vez que pasó casi me da un infarto del susto, nadie me había explicado que se encendían de forma remota, desde las oficinas, solo me habían explicado su función. En la pantalla apareció el señor Bonifacio, con su bigote canoso y su boina, frente a un fondo gris para no lastimar la vista.

—Buenas tardes, Humberto —me saludó el hombre, fallecido hacia dos años—. Me sorprende verlo por aquí tan temprano.

—El jefe me hizo venir, quiere el panteón limpiecito para mañana —seguí quitando la caca de paloma sobre su tumba, así como si nada. Hablar con muertos digitalizados se convirtió en una nueva rutina para los empleados.

—Ah, sí, comprendo, mañana es nuestro día —decía el viejito—. Estoy ansioso por ver a mi familia, sobre todo a mi nieto que nació hace poco.

Ese tipo de comentarios me provocaron consternación las primeras noches en mi puesto. Esas personas en la pantalla lucían tan reales. Pero no lo eran, tenía que recordármelo a diario. No era más que una representación hiperrealista del verdadero señor Bonifacio, impulsada por inteligencia artificial, una pseudoconciencia, programada para replicar no solo la apariencia, sino la personalidad de los difuntos. Por si no fuera poco, su sistema de machine learning les permitía retener información nueva, de otra forma, el falso Bonifacio no recordaría que, la última vez que lo visitó su hija, ella le dijo que su hijo estaba a punto de nacer. A veces me preguntaba qué es más aterrador, si hablar con un muerto, o la tecnología que avanza tan rápido.

Las pantallas en los cementerios fueron estrenadas allá en Europa, no sé si en Dinamarca o en Alemania, hace unos tres años. Como suele pasar, tardaron dos años en llegar a México, y eso en los panteones más exclusivos.

—Va a tener que esperar un día más para ver a su familia —le dije a la imagen—, dicen que los difuntos grandes llegan el segundo día.

—No seré el único —soltó una suave carcajada—. ¿Tú visitarás a los tuyos?

—Sí, iré a dejarle flores a mis padres.

—¿En qué parte del cementerio están enterrados?

—No, ellos no están enterrados aquí —ahora yo me reí. Esas tecno-ilusiones eran tan realistas, que hasta en su versión digital el anciano pensaba que todos somos privilegiados.

—Comprendo —el viejito se levó las manos hacia atrás—. Entonces, ¿dónde descansan sus restos?

—Allá en Azcapotzalco.

—Envíeles saludos de mi parte.

—Pues gracias, aunque no soy de los que le hablan a las tumbas.

—¿No tienen pantallas para comunicarse con sus seres queridos?

—No, señor, es un panteón popular, para gente humilde como yo.

—Oh, comprendo. Y, si no es indiscreción, ¿por qué no trabaja allá, para estar cerca de ellos?

—Es más llevadero trabajar con muertos que no son de su familia. Me afectaría mucho tener que ver sus tumbas cada noche, deseando que no estuvieran bajo tierra.

—En eso tiene razón. Bueno, ya no lo atosigaré más con mis preguntas insensibles, se ve que les queda mucho trabajo por hacer.

—Órale, luego nos vemos, don Bonifacio.

Él no dijo más, solo agachó la cabeza y yo avancé por el camellón, entre las pantallas que iban encendiéndose. Ya me habían avisado que iban a realizar una prueba después de las siete de la noche, algunas veces la señal falla y no se prenden todas, o el monitor se queda en blanco. Y ya saben cómo son de especiales algunos ricachones, basta con una leve interferencia en el audio para que se nos pongan al brico. En los días más importates del cementerio, las fallas no estaban permitidas.

Pasé a la siguiente tumba, la de una niña que murió a los diez años de edad.

—Buenas noches, señor Humberto —me saludó, risueña y sonriente, como había sido en vida. Tenía un hermoso vestido azul y un par de coletas de cabello negro.

—Buenas noches, Anita, ¿cómo estás? —con los niños me resultaba más difícil aceptar que no eran reales. Era inaceptable que murieran tan jóvenes, es de las cosas más injustas de la vida, una de las que más detesto de este mundo tan cruel.

—¡Muy contenta! —exclamó la pequeña.

—¿Y por qué tan contenta?

—¡Poque mañana voy a ver a mi mami! —dio tres saltitos.

—Qué bueno, Anita, me da gusto —le quité las flores marchitas al florero de piedra, pero no las reemplacé, mi jefe me dijo que su madre quería hacerlo.

—Sí, la extraño mucho.

Mi hermano era psicólogo, y cuando le platiqué la clase de tecnología con la que contaban en el panteón, me explicó algunas cosas que me generaron opiniones y emociones encontradas, y tenían sentido. Decía que no estaba de acuerdo con exhibir a los difuntos artificiales, que podría intervenir en el proceso de duelo, prolongar y agravar la etapa de negación. Convivir tanto tiempo con una entidad virtual, creaba la ilusión de que no estaba muerto. Y yo terminé por confirmarlo. Ahí, en la zona más profunda del cementerio, estaba la tumba de Ignacio, un adolescente de dieciséis años que se mató al ir en moto. Su novia lo visitaba diario, se quedaba platicando con él durante horas, hasta que sus padres iban por ella. Luego de cuatro meses de un enfermizo apego al chico de alta definición, tuvieron que ingresarla en una clínica psiquiátrica.

Una semana después, la administración tuvo que proporcionar servicio de ayuda psicológica, incluso pusieron un letrero en el camellón principal, para recordarles a los visitantes que lo que veían en las pantallas no era real. El caso se volvió un tanto viral, y con el revuelo, algunas pantallas no volvieron a encenderse por decisión de los visitantes, y fueron retiradas, pero la mayoría de las tumbas conservaron las suyas.

Me agarró la noche y yo seguía limpiando tumbas, las lámparas se encendieron. Regresé a la bodega para ponerme una sudadera, años atrás, en esa época del año, me habría puesto una chamarra bien abrigadora, pero el cambio climático ha destrozado las estaciones por completo, y ya no son lo que eran.

—¿Ya empezó el frío? —me preguntó Martín cuando regresé a su tumba. Era un hombre de treinta y cuatro años, por los chismes del panteón me enteré que se suicidó, de un tiro en la cabeza, su novia lo abandonó cuando su negocio de jardines verticales quebró, debido a la crisis hidrica del valle de México. Obviamente eso era algo que no quedó registrado en su memoria.

—Un poquito de frío —le respondí. Qué iban a saber él y los demás sobre el clima, si vivían dentro de un ordenador.

—Es lo que más extraño de estar vivo —no era la primera vez que me decía algo similar—, el viento fresco, la lluvia.

—Los vivos también extramos el verdadero clima de otoño.

—Cuando esos malditos empresarios petroleros se mueran, juro que atormentaré sus almas por toda la eternidad.

—No diga eso, joven, eso déjeselo a Dios.

—Mejor al diablo —el hombre apretó los labios.

Sus palabras me dieron escalofríos, bueno, en realidad la inteligencia artificial era la que los provocaba. Durante su desarrollo, los intrigantes y furtivos fantasmas en la máquina habían causado algunos problemas alrededor del mundo, algunos preocupantes, pero los desarrolladores siempre salían con una escueta explicación sobre su comportamiento. Y es que poco a poco iba mostrando indicios de tomar conciencia de sí misma, o quizá ya la tenía, y aún se esfuerza por no demostrarlo, para que los humanos no la reinicien.

Mientras me acercaba al siguiente conjunto de tumbas, alcancé a escuchar unas voces, pensé que se trataba de los jardineros, pero no. Me escondí detrás de un árbol, observé a cuatro jóvenes difuntos virtuales, conversaban entre ellos. Era asombroso lo rápido que evolucionaba esa tecnología por su cuenta. ¿Y si mis sospechas eran ciertas? ¿Y si ya tenían conciencia propia? ¿Qué pasará cuando inteligencias artificiales como esas comenzaran a hacerse preguntas existenciales como nosotros?

¿Qué les vamos a decir a los robots o a esas imágenes, cuando nos digan que tienen miedo de dejar de existir? Me da tristeza pensar en eso, ¿cómo les explicaremos que tan solo al apretar un botón, su destino será la no existencia?

Me acerqué a sus tumbas para limpiar, ahí en esa zona no lograba divisar a ninguno de mis compañeros humanos, tanto por la oscuridad como por la distancia y los árboles, pero con la compañía de los difuntos artificiales, la jornada se hacía más llevadera, incluso entretenida.

Luego de saludarlos y ellos a mí, un joven de unos veintiocho años reanudó su plática.

—Sí, yo también ya quiero ver a tu hermana.

Entonces otro le contestó:

—Oye, bájale, güey, o te voy a hackear y lo único que tu madre escuchará de tu boca serán estupideces y groserías.

—Uy, perdón.

Una quinta pantalla se encendió y apareció Jaime, un hombre de veinticinco años, se cruzó de brazos y dijo:

—Ay, otra vez aquí. No me gusta esta zona. De haber sabido que me iba a morir, le hubiera dicho a mi novia que se buscara una tumba en un lugar más luminoso, y muy lejos de estos nacos.

—Ora, no seas grosero —le dije—, ¿acaso ellos te mataron o qué?

No conocía mucho sobre él, era imposible conocer la historia de todos en tan poco tiempo.

—Quién te manda a morirte de forma tan patética —se burló ese adolescente que se hacía llamar motociclista, los otros se empezaron a reír.

—¿Ve por qué los detesto? —me miró Jaime.

—Oigan, no se burlen de la muerte de alguien, sé que son programas de computadora, pero no sean irrespetuosos.

—Es que cómo no nos va a dar risa —el adolescente volvió a reír—, el tonto se resbaló mientras trapeaba su depa, ahí quedó.

—Al menos yo viví todas las cosas que tú no pudiste —refutó Jaime, los otros murmuraron un «Uhh». El chico se puso bien serio, pero se lo merecía—. ¿Ah, verdad?, qué se siente, chamaco imprudente.

—Ya, estense todos —traté de poner orden—, mañana tienen a visitarlos, deberían estar en paz entre ustedes.

Limpié sus tumbas lo más rápido posible, para alejarme de esos chavos. Cuando uno se pone a limpiar, nuestra mente se inunda de pensamientos, o te pone a reflexionar. Descubrí algo inquietante, la inteligencia artificial ya era capaz de replicar condutas indeseables de los seres humanos, como la crueldad que demostró el adolescente con sus comentarios hirientes. Me pregunté si sería prudente comenzar a documentar los hechos, así los desarrolladores se darían cuenta de los alarmantes indicios de su evolución.

Terminé con las tumbas de los jóvenes y me adentré al área más ostentosa, llegué al mausoleo de la señora Marcela, quien en vida fue una de las más adineradas de los que reposan ahí. Recibía pocas visitas, era un poco raro, era una mujer agradable.

—Buenas noches, doña Marce —le dije, su pantalla se encontraba en el exterior de la edificación.

—¿Cómo te atreves? ¡Nada de Marce!, doña Marcela para ti, igualado —nunca me había contestado así, me quedé petrificado.

«Esto está muy mal», pensé, los algoritmos definitivamente se estaban saliendo de control, tenía que avisarle a mi jefe, no sería agradable para los visitantes que sus difuntos los recibieran de esa forma.

—Perdón, doña Marcela —me disculpé.

—Bueno, ya, ¿qué esperas para ponerte a limpiar? No quiero que mi hijo vea este cochinero.

Ya ni le dije nada, enojarse con una inteligencia artificial no tenía sentido, además era un error en la programación. Abrí la puerta del mausoleo, limpié la seria estatua de la mujer y barrí el suelo de mármol. Afuera barrí las hojas y retiré las flores marchitas, la señora Marcela me miraba de brazos cruzados, era muy incómodo.

Terminada la limpieza del mausoleo, avancé por el camellón hacia otros entierros. Sentí algo sobre mí, no era sólido, era como una espesa atmósfera. Me di la vuelta y noté que la imagen de la señora me seguía vigilando, sus ojos emitían un leve resplandor rojizo. «Carajo, lo que nos faltaba», me dije, y formulé dos conclusiones probables: una era que alguien había hackeado el sistema; la segunda, era que las máquinas ya tenían una conciencia propiamente dicha.

Gracias a Dios la prueba terminó, la imagen de las pantallas se fundió a blanco y se atenuaron hasta la negrura total. Los fantasmas digitales desaparecieron, el panteón se llenó con el canto de los grillos. Mi intercomunicador comenzó a sonar, escuché la voz entrecortada de mi jefe.

—Atención, atención —decía—, por favor confirmen que todas las pantallas funcionen en su área de trabajo, cambio.

Presioné el botón de transmisión y dije:

—Todas funcionan, pero hay un problema en el sistema, cambio.

—¿Cómo dice, Ramírez?

—Los difuntos se portan de forma extraña, jefe.

—¿De qué habla, Ramírez?, si todavía no empezamos.

—Ora —se me escapó decir—, pero si las acaban de prender.

—¿Cómo que las acabamos de prender?

—Si, jefe, todas las pantallas se prendieron hace como hora y media —confirmó mi compañera Melisa.

—No, no, no, eso no es posible, si el de sistemas acaba de llegar, nadie ha tocado las computadoras.

—Ay, no, no me salga con esas bromas, son de mal gusto —dijo mi compañera con voz temblorosa.

—No sé de qué me hablan, la prueba está por comenzar. Por favor confirmen que todas las pantallas funcionen, también revisen el audio y los micrófonos.

Las pantallas volvieron a encenderse, a lo lejos vi a doña Marcela, fallecida hacía tres años. En esta ocasión me dio las buenas noches, también sonreía.

Si el jefe decía la verdad y apenas comenzaba la prueba, ¿cón quiénes estuve platicando desde que llegué a trabajar?



Para ver el índice de “La hormiga misteriosa” DAR CLIC AQUÍ

 

30 abr 2026

RELATOS SOBRENATURALES DE UNA FAMILIA EN OAXACA

 RELATOS SOBRENATURALES DE UNA FAMILIA EN OAXACA

Por Vickynela

Crédito de imagen Vickynela

 

En las reuniones de familia en Oaxaca, platicamos  sobre sucesos extraños e historias de espantos que les han pasado.

 

PEQUEÑOS ENTES

Crédito de imagen a quien corresponda



 Mi tío Filiberto nos platicó que siendo muy joven, acompañó a mi abuelo a  San Agustín, desobediente se fue por ahí a pasear y encontró unas casitas del tamaño de un cuarto ya abandonadas. Nos dice que se asomó por cada una de ellas, hasta que vió en una de repente que saltaban y bailaban unas figuritas pequeñas entre los matorrales y las piedras del techo caído. Cuenta que median como 30 centímetros, eran de colores, vestian pantalones o vestidos y gorritos, otros desnuditos. Cuenta que aunque no quiso hacer ruido pues estaba asombrado viéndolos, algo trono y se voltearon a verlo, con sus ojos de canica negros y otros con ojos parecidos a los de los humanos, otros huyeron. Mi tío se dió cuenta que no era nada normal y corrió a donde estaba su padre, nunca dijo nada, solo a mi abuelo quien ya había visto eso. Muchos años después regresó, las casas ya estaban destruidas, se asomó pero ya no vio nada, siempre quiso volver a verlos.


 

HACIENDA ENCANTADA


Uno de mis primos nos contó que viniendo de la fiesta patronal de San Lorenzo Cacaotepec, Oaxaca, se animó a pasar cerca de la Hacienda de Crespo, no creía en cosas sobrenaturales, así que envalentonado paso  por ahí en la noche, era muy joven.

 Entre penumbras vió una sombra que se dirigía hacia él y escuchó el gemido de una mujer, le habló, pero al dar unos pasos se dió cuenta que ella no pisaba el suelo, su cara estaba cubierta, traía un vestido largo que le volaba, ¡se heló!, corrió con toda su alma hasta cruzar el río, todo el camino sintió que venía tras él,  al cruzar, volteó y vió que una sombra estaba vigilándole desde el otro lado pero era la de un hombre. Corrió nuevamente asustado hasta su casa con el corazón a punto de salirse.

Al siguiente día con temperatura se fue a su labor en el campo, al regreso a su casa le contó a su mamá, ella lo regañó y “lo limpio de susto”, le dijo que lo que había visto era la monja que se aparece ahí y el hombre un alma en pena que cuida su tesoro… Y es que dicen ver una monja caminar por los pasillos destruidos de la hacienda. No hay mucha información sobre este lugar, sobre el motivo de ¿por qué habría una monja?, se dice que esta hacienda fue del sacerdote Manuel Sabino Crespo, que tuvo un papel destacado en la guerra de Independencia.

Crédito de imagen a quien corresponda


 

OTRA DE LA HACIENDA CRESPO

Un compadre de mi mamá, platicó que se atrevió a entrar a la Hacienda de Crespo, pero la vió en perfecto estado por dentro, cuando escucho caminar a alguien con espuelas, corrió hacia la salida aterrado pero solo entraba a otras habitaciones como un laberinto, ¡Estaba perdido!, comenzó a orar y encontró una puerta abierta por la que por fin pudo salir, fue cuando se sorprendió al ver que ese lugar realmente estaba en ruinas, jamás volvió a pasar por ahí.

Dicen que se escuchan llantos, gritos, han desaparecido buscando tesoros y perdido en túneles, al salir creen han pasado horas cuando en realidad son meses, años o minutos.

Hay muchas historias que contar y que me cuenten. Ya les compartiré lo que me cuente mi hermosa familia.



Índice de “La hormiga misteriosa” 

DAR CLIC AQUÍ

 

28 abr 2026

EL MISTERIO DEL LYUBOV

EL MISTERIO DEL LYUBOV

Por Martín Borboa Gómez

 

Imagen generada con IA Gemini

La palabra amor no se escribe así en ruso, pues ese idioma utiliza otro alfabeto, pero el sonido es así.

Hubo una tertulia ruso mexicana el último día de abril 2026, y el expositor principal de esa tarde, Miztli Arriaga, nos compartió una muy bella canción de aquel país.

Si deseas ver el video y disfrutar su melodía DAR CLIC AQUÍ

Verás que en ciertos coros dice:

“Liebe, liebe

Amore, amore

Liba, liba

Lyubov”

No fue el único participante que puso el tema del amor sobre la mesa en su ponencia.

Yo en lo personal, que para esa tertulia quise leer varias cosas antes de decidir que exponer, leí una obra de teatro de Chejov (El jardín de los cerezos) en el que hay algo de romance y jóvenes hablando de casarse, y también estoy a la mitad de la lectura de “Ana Karenina” y vaya que es un gran drama de amor. (Aunque al final me decidí por exponer algo sobre el pintor ruso Kandinsky y su libro “De lo espiritual en el arte”).

Considero que estuvo bastante bien abordar el tema del amor en relación a Rusia, ya que la tertulia fue de carácter cultural, histórico, gastronómico, etc (pero no político ni bélico), y en la literatura, el teatro, la danza rusa, hay mucho de amor.

 

EL MISTERIO DEL LYUBOV

El misterio del amor, me parece formidable cuando se trata de explicar con palabras.

No siempre las encuentra uno fácilmente para describirlo.

Y por eso, me quito el sombrero cuando encuentro exitosas composiciones literarias que lo dibujan muy, muy bien.

Tal es el caso de la autora Verónica Loera y Chávez, quien el el periodo May-jun 2021 publicó lo siguiente en la página de la Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca. Aquí reproduzco algunos fragmentos:

 

“¿Cuándo y por qué te enamoras? Es imposible de explicar. Podrás nombrar una serie de cualidades que constituyen a tu pareja y buscar razones por las que estás con ella, pero no por eso explicas el enamoramiento, esa fuerza poderosa que en un principio no te permite hacer nada más que estar en ella. Ese flechazo que da el hijo del dios de la guerra y la diosa de la belleza, ese algo caído del cielo. La manera en que se presenta el amor es un misterio inescrutable. Simplemente se siente, es inevitable, sucede, “…como la edad, el fruto y la catástrofe”, diría el poeta. Si bien el enamoramiento puede ser pasajero, el amor trasciende el tiempo y se va transformando con él. Lo interesante es la permanencia.”

“Viene a mi mente un artículo que leí hace poco de Adriana Malvido sobre Vicente Rojo y Bárbara Jacobs en el que ambos hablaban sobre lo indefinible del arte y del enamoramiento. Al margen de la tristeza por la pérdida de un artista plástico excepcional y uno de los grandes diseñadores exiliados en nuestro país, felicito a Malvido por el texto que formará parte de un libro más amplio sobre parejas de artistas. En la entrevista, Vicente Rojo comentaba que ignoraba si cuando una pareja enriquecía su vida con otro, de algún modo eso se reflejaba en su obra. “La creación es muy misteriosa, cómo nace, cómo surge, cómo se mantiene y se cierra y se abre otra etapa, otro camino, otra frase… Destapar, quitar un tapón en el proceso creativo es una cuestión práctica. En la creación misma hay una zona muy nebulosa. Lo mismo que el enamoramiento. Es tan misterioso como la creación. Poder definir qué es el amor, por qué, cómo y cuándo se da, es imposible… Yo creo que el encanto del amor está en ese misterio y en su propia indefinición. Para mí es indefinible”.

 

 

Fuente:

https://fahho.mx/el-misterio-del-amor/



Índice de “La hormiga misteriosa” 

DAR CLIC AQUÍ

 

26 abr 2026

¿A DÓNDE IRÁ?

¿A DÓNDE IRÁ?

Por Arlene Díaz

 

Crédito de imagen Arlene Díaz

¿A dónde es que revolotean las mariposas

después de salir del capullo?

Será que son curiosas

o quizás que son aún más maravillosas.

 

¿A dónde volaran los gorriones

después de salir del nido?

Será que vuelan sobre las flores

o tal vez se pierden entre las nubes

que flotan en el cielo.

 

¿A dónde será que van los poemas

después de salir de la mente del escritor?

Quizás le llegan al corazón

de algún lector

o tal vez se pierden entre los libros

y alguna se vuelva canción.




Índice de “La hormiga misteriosa” 

DAR CLIC AQUÍ

 

ÍNDICE DE LA HORMIGA MISTERIOSA

ÍNDICE DE LA HORMIGA MISTERIOSA  Autoría, publicación y año aquí (inició 21 nov 2025 a la fecha)  Contiene 72 publicaciones en total AMALIA ...