SENEGAL: EL ENIGMA DE BABACAR
Mundial 2026: País 13 de 48
Por Martín Borboa Gómez
Clasificación FIFA de la selección femenina: lugar 80
Dato al 21 abr 2026
Clasificación FIFA de la selección masculina: lugar 14
Dato al 01 abr 2026
SENEGAL: EL ENIGMA
DE BABACAR
Famoso era Babacar, un comerciante ambulante, que operaba en la ciudad de Thiès, al oeste de Senegal, y era reconocido por tostar y vender los mejores cacahuates, los más crujientes y sabrosos del país.
Los ofrecía metidos en botellas de vidrio.
El maní es uno de los principales productos agrícolas del país.
Sucedió que un día, un misterioso brujo vino hacía él, le solicitó cacahuates, envuelto en el atrayente aroma y calidad de sus productos. Negociaron, y como el brujo no traía dinero, paxctaron que el brujo le daría cuatro burros a cambio de un kilo de cacahuates.
Babacar aceptó de inmediato, y se imaginó que lograría transportar a nuevos sitios.
El brujo llevó los animales a la casa de Babacar.
Un día después, el comerciante cargó a cada burro con pesados sacos de cacahuates, y salió en ruta. Le acompañaría su perro. Estimó que podría llegar Sandaga, el mercado de Dakar, la capital del país, y podría vender cacahuetes como nunca.
Muy pronto, los burros se volvieron locos.
Un burro comenzó a tratar de comer los cacahuates, otro prefirió morder los sacos, otro burro atacó al perro, y el cuarto burro intentó comer la oreja de otro burro.
Un desastre.
Un burro que come cacahuates, otro que devora sacos, uno más que se alimenta de perros, y para colmo, otro burro era caníbal.
El camino era muy largo, y ahora debía cuidar que ningún animal perjudicara sus producto ni a otro animal de su grupo. Así, jamás llegaría a su destino.
No tenía la menor idea de como iba a continuar todo esto, y era un enigma para él. Un burro comería sus productos, otro al perro, otro hasta los sacos, y el ùltimo burro se los comería a todos. Se quedaría al final únicamente con el burro caníbal.
Luego de un angustiante día de camino, Babacar se topó con un hombre con una jaula que contenía pájaros de todos los colores, tamaños y plumajes.
Babacar desde niño conocía una vieja tradición de Senegal, que dice que es de buena suerte comprar pájaros enjaulados y después dejarlos libres.
Eligió al más bello, uno de color celeste con marcas rojas en las mejillas, que lo hacían parecer que estuviera apenado. Era un pájaro llamado cordon bleu o azulito de Senegal (Uraeginthus bengalus).
Babacar lo liberó, y el pàjarito voló para luego posarse en el hombro de Babacar, y le dijo con cuidado, como susurrando:
Muchas gracias por el favor amigo, ahora soy libre, y veo
que tú estás en problemas, así que te diré lo que debes hacer para quedar en
paz.
Coloca a tus burros en algo como fila india, al frente pon al burro que se come a otros burros, luego vas a poner al burro que come perros, en tercer sitio pon al que se come tus cacahuates, y hasta el final vas a colocar al burro que se come los sacos.
Atención, los sacos ponlos solo a los dos primero burros. En los dos últimos pones a que carguen las botellas.
Tú irás hasta enfrente, y tu perro hasta atrás.
Babacar lo hizo tal como le dijo el azulito de Senegal, pájaro típico del país, y pudo llegar a su destino sin mayores problemas.
Desde entonces pudo siempre hacerlo de esa forma, y también siempre se alegró de haber liberado a una creatura voladora tan hermosa e inteligente.
Muchas leyendas africanas tienen este tono de contener una lección, como en este caso, el no fiarse de negociaciones demasiado buenas para ser verdad (cuatro burros por un kilo de cacahuates), el ayudar a otros aunque tú estés en dificultades (como pagar para liberar a un pájaro en cautiverio aunque estés teniendo pérdidas porque un burro se coma tu producto), tener fe en las tradiciones locales (se espera que venga la buena suerte si liberas a un pájaro), y escuchar a los más pequeños que pueden aun así, darte buenas ideas (el pequeño pájaro resolvió el problema de seres más grandes que él).
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