AURA Y CARLOS FUENTES
Por Eduardo
Resendiz Sánchez
Muchos críticos dicen
que la obra de Carlos Fuentes es una obra universal, a la que no le falta ni un
punto ni una coma, al igual que a la de Juan Rulfo. Los fantasmas se acopian de
la realidad, la fantasía es más real que la que vivimos, sin saber que en este
mundo de los vivos también existe el de los muertos, les damos vida cuando se
celebra el día de muertos, cuando vienen a nuestro lado y conviven con
nosotros, ven todo lo que hacemos, nos oyen, callados nos observan, cuando se
van con ansias esperan el otro año para regresar.
Parte de este
mito se refleja en la novela de Aura de Carlos Fuentes, quien confiesa a Gloria
Durán –carta fechada 8 de septiembre de 1968— el origen del personaje femenino:
“mi obsesión
nació cuando tenía siete años, vi el cuadro de la joven Carlota de Bélgica
–(más tarde), encontré en el archivo de Casasola la fotografía de esa misma
mujer, ahora vieja.
Carlota que
murió, loca en un castillo, las dos carlotas: Aura y Consuelo.
Aura significa
–brisa, viento, soplo: lo manifiesta en su conducta aparece y desaparece como
un soplo de viento no solo físicamente ante Felipe, como lo demuestra esta
cita; su aparición imprevista, sin ningún ruido,--ni siquiera los ruidos que no
se escuchan pero que son reales, que a
pesar de todo son más fuertes que el silencio que los acompañó.
Al personaje Felipe
Montero, lo asedia y da rienda suelta a su pasión sexual con él, durante las
tres noches en que transcurre la novela.
Llorente, este
nombre proviene de florente –el floreciente, el que está en flor, y en sentido
metafórico significa resplandeciente, que está en la cumbre de la gloria ,del
poder y la fama–tenía 15 años en 1867,cuando la conocí, el mundo del segundo
imperio, forma parte de Maximiliano.
El protagonista
de Fuentes se llama Felipe y los diablos que solían ahuyentar con las brujas en
los aquelarres medievales eran llamados Felipes.
Felipe 27 años—con
la obscuridad, espejismo y vejez de Consuelo—109 años. La joven Consuelo ella
tenía 15 años en 1867, cuando el general Llorente se casó con ella. cae
atrapado en los brazos de la diosa terrible y seductora –Consuelo Aura– de sus
ojos verdes que antes atraparon al general y aprieta a su presa con el cuerpo –los
ojos y sus brazos hacen las veces de lazo simbólico,----seguramente su otro yo,
es vieja y estéril simboliza por un lado, su fertilidad frustrada con el esposo
y su lujuria contenida que salta y se pierde en la oscuridad.
La niña Aura de
veinte años que le entrega su cuerpo y
su temblor –lo posee con la piel más suave y ansiosa– tocas en sus senos la
flor entrelazada de las venas sensibles ,vuelves a besarla y no le pides
palabras, y cae seducido ante la ilusión forjada por la anciana Consuelo que le
dice en murmullos –eres mi esposo y tú sientes.
Su mente se obnubila,
sucumbe a su pasión y acata las órdenes de Aura, desciende a su habitación, y
se halla atrapado en la fidelidad de los afectos. —Siempre Aura, te amaré para
siempre…—-¿aunque envejezca? –¿pierda mi belleza? –¿aunque tenga el pelo blanco?
Piensa llevarse a
Aura cuando termine el trabajo–y la segunda, la señora Consuelo siempre será
hermosa incluso dentro de cien años…
Con
hechicería brujería y magia negra, brebajes,
se mantendrá viva durante muchos años.
Por eso no pases por
el domicilio en Donceles 815, porque dicen que ahí vive un fantasma que
desaparece y aparece.
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